domingo, 22 de abril de 2012

“Cartilla para aprender a dar a luz”. Consuelo Ruiz Velez-Frias.


Éste pequeño librito, que se puede leer en el tiempo de espera de una o dos consultas a la matrona o al ginecólogo, resulta totalmente imprescindible.

He leído libros mucho más extensos, ya he dado a luz dos veces, estoy embarazada por tercera vez, y sin embargo, para mí, también ha resultado todo un descubrimiento.

Creo que cualquier mujer, con esta pequeña cartilla está preparada para entender lo que le va a ocurrir durante el proceso del embarazo y el parto. Por supuesto que lo más interesante de las teorías (y prácticas) de Consuelo Ruiz hay que encontrarlo en sus libros, además hay muchísimos ejemplares muy interesantes de otros autores para una mujer embarazada. Pero la síntesis, lo imprescindible, lo verdaderamente importante, está aquí.

A través de una sencilla relación de preguntas y respuestas, (respuestas que muchas veces no dan en ninguna consulta, y que incluso después de dar a luz, quedan sin solución) se explica todo lo necesario, en un lenguaje sencillo y claro, para que todo el mundo lo pueda entender.

Con total sinceridad, creo que deberían regalarlo en las consultas de la matrona cuando una mujer embarazada llega el primer día, ya que supone, una explicación tan sencilla, clara, y real de lo que es un embarazo, un parto y un puerperio, que prácticamente no se necesita nada más para estar preparada para dar a luz. Aunque advierto, lo que probablemente uno hará después de leerlo será consultar la biografía entera de Consuelo Ruiz, para seguir devorando todos sus libros.

Este pequeño ejemplar es, como comentaba, un anzuelo en el que se deja claramente formulada por Consuelo la idea de que se puede parir de una forma diferente a como se realiza hoy en día, sobre todo en los hospitales, y en el que claramente se formula una pregunta (con su respuesta) tan importante como “¿porqué duele un parto?”.

Estas dos cuestiones, despertarán el interés de la lectora, que en los siguientes libros, verá extensamente expuesta y demostrada.

Dejó aquí, dos párrafos que me han resultado muy interesantes, que sintetizan la idea de Consuelo, de que con información, no hay miedo, sin miedo, no hay resistencia al parto, y sin ella, no hay dolor.


“Si las mujeres supieran que nadie se muere de parto, sino de enfermedades que coinciden con él, por lo que es imprescindible la visita prenatal, disminuiría mucho el miedo, y consecuentemente, el dolor de la madre, y el sufrimiento del niño.
Claro que se puede uno morir al dar a luz, como se puede uno dormir durante un sueño o despanzurrado en una carretera, pero no se muere uno por dormir o por salir de viaje, sino por enfermedad o accidente. Tampoco se muere una por dar a luz, sino por otras causas.”


“Es inútil toda palabra de consuelo o de ánimo si no va acompañada de explicar las cosas para que las embarazadas puedan pensar y razonar sobre ellas. Decir “no tengas miedo” no es suficiente, hay que demostrar y convencer de porqué no hay que tener miedo.”


Nota: Para las personas que no son muy lectoras, y que solo quieran una pequeña guía, éste es sin duda, su libro.

sábado, 21 de abril de 2012

Poner palabras al enfado de un niño


Hay momentos en los que uno por fin sabe que algo está haciendo bien, eso me ocurrió anoche, y lo voy a aprovechar para escribir sobre un tema que considero muy interesante, "la forma de afrontar el enfado de un niño".

Cuando mi hijo (3 años) se enfada, como cualquier niño de su edad, tiende a llorar, tirar algo, llamarte “malo”, e incluso a pegarte un empujón. Yo siempre procuro que aprenda a sacar su rabia de una forma que no haga daño y que le sirva para canalizar su enfado.

Cuando se molesta con un niño porque le ha quitado algo, o porque no le ha gustado algo, siempre le digo “ve y dile: ESO NO ME HA GUSTADO, con claridad, que él lo entienda”. La verdad es que lo suele hacer, y le suele funcionar muy bien, los niños no están muy acostumbrados y suelen responder bien (por supuesto, si veo que no funciona y él sólo no consigue resolverlo, intervengo, ya que no puedo permitir que se produzcan abusos, con esa divina excusa de “son cosas de niños”).

Ayer por la noche, mi hijo se desveló totalmente, no había manera de dormirle, consiguió despertar al pequeño, y yo estaba de muy mal humor, así que me temo que le contesté de mala manera, en lugar de su acostumbrado “mala”, se fue enfadado, y volvió al momento, me dijo “me has hablado mal, y eso no me ha gustado”.

Me sentí orgullosísima de que supiera expresar tan bien su enfado. Por supuesto, le pedí perdón, y le dije que trataría de hablarle con más respeto, pero que también el tenía que respetarme a mi, que estaba cansada y necesitaba dormir. Entonces me dio un beso de buenas noches, y se fue con el pequeño al salón a ver una película con su padre.

Se acabó el enfado, se resolvió en problema, y sobre todo, no quedó ni ofensa ni resentimiento.

Creo que es importantísimo que cuando un niño no se porta como debe, no solo le mostremos nuestro desagrado ante esa acción, sino que le demos recursos para saber hacerlo mejor. Poner en palabras, el enfado, la tristeza, la frustración, la rabia, es esencial para que los niños sepan que les pasa y que lo puedan sacar fuera de una forma que no haga daño a nadie, y que sobre todo, les ayude a superarlo.

No siempre es fácil, cuando tu hijo tiene una rabieta, o te contesta mal, lo primero que sientes ganas es de regañarle, enfadarte, ignorarle… Pararte a pensar, que le ocurre, como puedo expresarlo con palabras para que él lo entienda, y lo supere, suele ser mucho más difícil, que irte a otra habitación.

Pero cuando ves estas cosas, y ves que tu hijo se está superando, está aprendiendo, todo merece la pena, y te da un nuevo impulso para seguir educando a tus hijos con respeto, paciencia y amor.

He de decir, que tener algunos recursitos no viene nada mal, y los libros “Aprender a educar, sin gritos, amenazas, ni castigos” de Naomi Aldort, o “Como hablar para que sus hijos le escuchen y como escuchar para que sus hijos le hablen” de Adele Faber y Elaine Mazlish son un auténtico aliado en estos temas.

Aparte de la forma que tuvo de educarnos mi madre, que ha sido la gran simiente para el planteamiento de la educación que yo trato de darles a mis hijos, éstos libros han supuesto un antes y un después en mi relación con ellos.


lunes, 2 de abril de 2012

en-red-hadas

Éste es un artículo que acaba de publicarse en el blog CRIANZA CORPORAL, un blog que sigo y que me sirve de inspiración. Aquí os dejó este texto esperando que os emocione tanto como a mi.


Un hada (del latín fatum: hado, destino) es una criatura fantástica y etérea, personificada generalmente en forma de mujer hermosa, que según la tradición son protectoras de la naturaleza, producto de la imaginación, la tradición o las creencias y perteneciente a ese fabuloso mundo de los elfos, gnomos, duendes, sirenas y gigantes que da color a las leyendas y mitologías de todos los pueblos antiguos. Se puede provocar el contacto con ellas desarrollando la visión etérea según las leyendas. La mayoría de ellas se representan con alas.

¡Se me ha llenado la vida de hadas! De hermosas mujeres, protectoras de la naturaleza, guardianas de la vida, producto de  una profunda conexión con sus deseos, sus dones y su vocación, pertenecientes  a ese fabuloso mundo de lo femenino, de lo cotidiano y lo espiritual, que desde el silencio de los fogones envuelve y protege la vida desde que el mundo es mundo. Se puede provocar el contacto con ellas retomando la rueca y tejiendo nuevas redes de empatía, respeto, encuentro y solidaridad.  La mayoría de ellas se representan con  niños en el regazo, un compañero de vida caminando a su lado y… ¡un portátil!
Aunque en un primer momento puedan pasar desapercibidas y no te percates de su presencia, si las buscas las encontrarás por doquier, hermanadas en una revolución silenciosa. Subversivas,  auténticas, creativas, fuertes, sensibles, poderosas, reales.

Si crees que las hadas no existen… ¡vente en próximo año a las Jornadas de Crianza en Red!