sábado, 24 de marzo de 2012

EL ESCONDITE. Jugar y Recoger.


Soy una hija que siempre ha jugado mucho con sus padres. He tenido la suerte de que a mi madre le gustara jugar conmigo y con mi hermana, y tuviera la capacidad de sentarse en el suelo a jugar, perdiendo su adultez y sus preocupaciones en el mismo momento que empezaba el juego.

Siempre procuro que cuando juego con mis hijos, no tenga obligaciones por medio, creo que es esencial que al jugar con ellos, pongamos los cinco sentidos en ello, ya que es la única forma de que se convierta en algo auténtico y lo disfrutemos de verdad.

No obstante, he encontrado una gran forma de jugar y recoger a la vez, la cual no te impide darlo todo en el juego, y a la vez conseguir un poco de orden en casa, ya que, aunque en un mundo ideal, a las mamás les da tiempo a jugar, bañar a sus bebés, alimentarles, recoger la casa, trabajar y mil cosas más, en la realidad, 24 horas, siempre son escasas. Por lo que algún truquito puede venir muy bien.

Teniendo entonces como base, que es prioritario que la mayor parte del tiempo que dediquemos a jugar sea solo para jugar, os voy a contar la forma que tengo de atender las necesidades de mis hijos cuando llego a casa, que es PRESTARLES ATENCIÓN Y JUGAR, y la mía que es, poner un mínimo de orden en la casa, para luego poder jugar bien, sintiéndome yo, más cómoda y sin remordimientos porque todo está hecho un caos y yo estoy jugando.

Mi gran descubrimiento es EL ESCONDITE!. Con un niño de 3 años y uno de uno y medio como tengo, con los que todavía te puedes esconder simplemente detrás de una puerta, no hay nada mejor como jugar al escondite en casa, detrás de una cortina, en la bañera, en cualquier hueco… A los niños les encanta, y a la mamá, le permite que al esconderse o al buscar a su hijo, pueda ir pasando objetos descolocados de una habitación a otra, colgar ropa en el armario, abrir las puertas para ventilar, etc.

En un pis pas, todo ordenado, y con unas buenas risas de por medio.

EL ESCONDITE

Es un juego que me encanta porque es dinámico y lo puedes practicar en casa, perfecto para esos días de invierno que casi no se puede salir por el frío, la lluvia o la falta de sol. Además ellos se lo pasan en grande, no hay nada más divertido que encontrar a mamá metida en la bañera o escondida debajo de la cama.

Otro de los puntos a su favor, es que a medida que los niños van creciendo van aprendiendo el verdadero arte del escondite, por lo que es un juego que cambia y evoluciona, y  puede durar muchísimo tiempo.

Al principio se esconden en sitios que se los ve perfectamente, o mientras tú estás mirando dónde se esconden, incluso te dicen ellos mismos dónde están, pero según pasa el tiempo, y van creciendo, van perdiendo esa inocencia y van aprendiendo a esconderse en lugares más difíciles de encontrar, y a tener paciencia hasta que los encuentras. La cara de satisfacción cuando consiguen sorprenderte por primera vez, es un momento para recordar.