lunes, 20 de febrero de 2012

Ser Consciente




Mi primer embarazo pasó volando, trabajaba casi todo el día en nuestro propio negocio, por lo que casi todo el día, era realmente todo el día. Aún así, hubo tiempo para el inicio del cambio en mi percepción de la maternidad, ya tuve tiempo de ver que la corriente general no me gustaba, que los comentarios que oía no tenían nada que ver conmigo, y conseguí encontrar algunas lecturas estimulantes, y algunas webs interesantes que me habrían otro camino, entre la compra de multitud de cacharritos que como cualquier primeriza llenaba casi todo el tiempo que le dedicaba al embarazo. Casi sin darme cuenta, había llegado el momento de dar a luz, y tenía a mi bebé en brazos.

Con mi segundo embarazo, la cosa fue totalmente distinta, fue más lenta y muy íntima, ya que la gente no está igual de emocionada que con el primero, y además ya tienen un nietecito o sobrinito correteando al que hacerle caso, en lugar de estar pendiente de las pataditas que da el que todavía no ha nacido, o para acordarse de la fecha de la ecografía. Así que parece que todo lo que va cambiando, todas las noticias de las pruebas, todos los movimientos que da el bebé en la barriguita, son solo dirigidos a la mamá. No obstante, tuvo menos de descubrimiento, de búsqueda de información, no sentía esa curiosidad o necesidad de formación, porque ya tenía la sensación de conocerlo, por lo que llegué al parto sin haber leído nada, ni haberme planteado nada.

Éste embarazo será distinto, como los otros dos lo fueron, después de la atención al parto tan brutal que recibí en el segundo parto, han vuelto con una increíble fuerza las ganas de buscar un camino diferente al parto hospitalario que me esperará si no hago nada. Por otro lado, la intimidad, la profundidad del segundo embarazo, sin esa necesidad de compras, pruebas, o gente a tu alrededor que hay en el primero, me gustaría mucho mantenerla, y explotarla aún más.

Me gustaría ser consciente de cada momento de mi embarazo, sin que se me vaya volando como los otros dos, no quiero obsesionarme, por supuesto, estar mirándose a la barriga todo el día, no es bueno, y desde luego pienso seguir trabajando mientras pueda, pero querría alejarme de ese embarazo guiado por las pruebas clínicas, y centrarme en mis sensaciones, en mi cuerpo y los cambios que éste me indica.

Respirar hondo, parar el tiempo, ser consciente de mi estado y disfrutarlo al máximo.


El mareillo


Éste es mi tercer embarazo, y la verdad es que los otros dos los he pasado sin apenas ninguna molestia. Con el mayor estaba trabajando el día que empecé con las contracciones, y con el pequeño, casi casi. Salvo un insomnio terrible desde el quinto mes aproximadamente, en los dos embarazos, se puede decir que no he tenido ninguna otra molestia. De los vómitos que suelen aparecer en los primeros meses, no tuve ninguno.

Sin embargo, ésta vez es diferente, un “mareillo” me acompaña constantemente prácticamente desde que me enteré de que estaba embarazada. Una sensación de estómago revuelto y de desvanecimiento continuo que no consigo que se vaya.

He decidido tomarlo como un aviso de que me tengo que cuidar un poquito, mejorar mi alimentación, y tratar de descansar, ya que al igual que en los otros embarazos lo que si que tengo es un sueño insaciable.

Así que el otro día, me di un baño reparador en el que respiré hondo y me relajé, hasta conseguí “parar” por un momento el tiempo y ser de nuevo consciente de que estoy embarazada, de que dentro de mi está creciendo un bebé, y que los cambios en mi cuerpo ya han empezado.

Parece que sirvió para calmar un poquito la intensidad del “mareillo”, aunque por desgracia no ha desaparecido.

Lo que si está creciendo cada vez más son las ganas de prepararme, de leer antiguos libros de mis otros embarazos, de cambiar lo que no me gustó en los otros partos…
No quiero precipitarme ya que tengo tiempo, y ahora el cansancio y el sueño lo dominan todo, y me dicen que tengo que descansar y cuidarme, pero siento que es el comienzo de algo grande, ésta vez cuento con más experiencia y me gustaría tener un embarazo y un parto diferentes, así que espero con ganas las múltiples posibilidades que se abren ante mi y mi pequeño.

El predictor dijo si


Es una sensación única, cuando estás esperando a que aparezca la rayita que significa que estás embarazada. Solo son unos segundos, pero están envueltos en magia, hay nervios, ilusión, esperanza, miedo, alegría…
De repente, esa rayita se vuelve cada vez más nítida, y estás embarazada. A partir de ahí, todo cambia.
No hay grandes síntomas, ni grandes diferencias, es algo muy sutil, sin embargo ahora todo gira en torno a algo distinto, a tu embarazo.

Estas trabajando y te sorprendes pensando que tamaño tendrá ahora, si será niño o niña.
Tienes mucha sed y mucho sueño.
Al ducharte te das bien de crema en la barriguita.
Tienes ganas de cuidarte, de comer más sano.
Son pequeños detalles que hacen tu vida diferente.

Solo es una rayita en un predictor, pero todo ha tomado otra dimensión.

En mi caso, este es el tercer embarazo, así que voy a esperar un poquito para decirlo, ya que me imagino las reacciones, hoy en día “es una locura tener tres hijos”, o eso dicen.

Así que ahora, el embarazo es muy íntimo, sólo de mi compañero y mío. Las miradas de complicidad, las bromas sobre el nombre tumbados en el sofá, es lo único que delata que hay un pequeño ser creciendo en mi interior.

Cuando nadie lo sabe y todavía es un secreto, parece como si estuvieras en una burbuja, desde la que ves como el mundo sigue su curso, igual que ayer y antesdeayer, mientras que tú tienes delante otro camino diferente, maravilloso y sorprendente, que te va a llevar a uno de los más increíbles destinos de toda tu vida, el nacimiento de tu bebe.